Cuando leí Hacedor de Estrellas por primera vez, con quince años, quedé profundamente fascinado. Todo me voló la cabeza pero, sin duda lo que más, las escalas temporales y la visión de nuestro cosmos (y del infinito resto de ellos) desde el punto de vista propio del Hacedor de Estrellas.
Como hablaba aquí, estoy traduciendo la obra por segunda vez al español (la única traducción que hay, y es bastante mejorable, es de 1965 y ha sido reeditada una y mil veces).
Ayer traduje y maqueté la «Escala Temporal 3», quizá la más fascinante de los tres apéndices que incluyó la obra original. Lucirá así:

NOTA DEL AUTOR: El círculo representa el tiempo propio del Hacedor de Estrellas. El punto más alto de él es el comienzo y el fin del tiempo del Hacedor de Estrellas. El tiempo discurre en el sentido de las manecillas del reloj. Cada «radio roto» de la rueda representa un tiempo cósmico. Cada tiempo cósmico es, por supuesto, inconmensurable, pero para representar el progreso de la actividad creativa del Hacedor de Estrellas represento cada línea cósmica algo más larga, a medida que las creaciones se vuelven más maduras. Este incremento de longitud representa el aumento de complejidad y sutileza de las sucesivas creaciones. El «Punto de vista de la Eternidad» representa la aprehensión, atemporal, del Hacedor de Estrellas de toda existencia, en su capacidad de espíritu eterno y absoluto. El objetivo del espíritu creador es la completa realización de sus capacidades y la consecución de la visión eterna mediante el clímax del cosmos definitivo. Las creaciones tempranas se acercan, pero no alcanzan ese clímax. Cada historia cósmica se representa como una dimensión que forma un ángulo recto con el tiempo propio del Hacedor de Estrellas. Él puede, por supuesto, vivir a través de una historia cósmica, pero también aprehenderla al completo. Algunas de las historias cósmicas podrían haberse representado como círculos, puesto que los tiempos de algunas son cíclicos. Otras podrían haber sido áreas, pues tienen más de una dimensión temporal. Sólo he representado unas pocas del infinito número de las creaciones.
A mí aún, tantos años después, me sigue haciendo explotar la cabeza.
