Para ser honestos con Félix J. Palma, más tarde escribió también en el prólogo a la edición de La guerra de los mundos en Penguin lo siguiente:
pese a que Wells la condenó, como haría con las demás secuelas, la obra de Serviss no estaba exenta de virtudes, como la aparición por primera vez de algunos elementos que más tarde serían explotados en multitud de obras de ciencia ficción: el uso de trajes espaciales, la presencia de pirámides en Marte, las batallas entre grandes naves de guerra en el espacio, las pastillas de oxígeno o los secuestros de humanos a manos de extraterrestres. Podemos decir, ahora que nadie nos oye, que fue la primera space opera de la historia.
Algunas imágenes de la obra (8 seleccionadas de un total de 39):







